21 de agosto de 2007

Dr.Schuster

Bernd Schuster me recuerda al doctor House. Cree tener remedio para todo (aunque no lo tenga), y si no, lo pide a sus sobordinados (en este caso en los despachos). Si la cura no es la adecuada, echa la culpa a fenómenos paranormales, y utiliza la ironía como recurso protector.

A Bernd Schuster lo adoraron antes de tiempo los mismos que hoy lo quieren decapitar antes de Navidades. Lo peor es que tienen más motivos para lo segundo que los que tuvieron para lo primero. Cierto es que en el Getafe despuntó como un entrenador adecuado y en proyección. Pero no menos cierto es que si Schuster no hubiera sido futbolista de alto nivel o el Getafe no hubiera vapuleado al Barsa en aquella eliminatoria copera, la repercusión mediáticamente sería más o menos parecida a la del actual técnico racinguista, Marcelino, de trayectoria similar en los banquillos. Digamos que House nos hace ver que es un lienciado alocado y a Schuster las licencias le han venido impuestas desde lugares no acreditados.


El escudo de Schuster no recuerda a la de los bárbaros, aunque promete la misma fidelidad que la de aquellos antepasados. En el banquillo arruga el gesto ante los esperpentos de sus 11, y en la sala de prensa se calza los guantes y se encierra en una pista de squash para arremeter contra los que le licenciaron. Lo que solía hacer su antecesor. Pero a éste le sacaron y le lapidaron...pero respondió y se fue al Tibet. Algo que parece bastante lejano para el alemán del bigote. Aunque House es capaz de cualquier cosa.



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1 Comentarios:

At 8:00 p. m., Blogger La quinta del Buitre dijo...

... Y antes de irse al Tíbet nos llevó a todos a Cibeles. Genial artículo Guille. El mensajero llevó a Bernardo al banquillo de Concha Espina y ahora el teutón quiere matarlo. No lo consentiran los carroñeros, perdón, mensajeros.

Gracias por la referencia.


Un abrazo.

 

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